Sharon Tate

Sharon Tate fue una de esas personas nacidas para ser el centro del baile, aún sin quererlo. Y ahora tras casi 50 años de su muerte vuelve a estar en el punto de mira. La actriz que nunca llegó a despegar del todo ha sido aún así,  un icono de Hollywood durante décadas. La chica que siempre estuvo de moda es la nueva musa de Quentin Tarantino en su novena y esperada película “Érase una vez en Hollywood.” Los focos apuntan hacia ella convirtiéndola de nuevo en la “it-girl” del 2019.

La de Texas sólo llegó a interpretar seis películas, pero su aspecto fascinaba a los peces gordos de la industria, que estaban dispuestos a apostar por su incipiente talento, que le había valido además una nominación a los Globo de Oro por su papel en  “Valley of the Dolls”. Aún así, no fue por ser la nueva “next-big-thing” de América por lo que la recordamos ahora, ni siquiera por su matrimonio con el director Roman Polanski, que en su momento ocupaba las portadas de todas las revistas sociales. Charles Manson y su sádica secta fueron quienes imprimieron su nombre en los libros de historia, con su brutal y asesinato la noche del 8 de agosto de 1969.  Tate, que estaba embarazada de ocho meses en ese momento, rogó por su vida junto con otras cuatro víctimas: su amigo íntimo Jay Sebring, el amigo de Polanski, Woytek Frykowski, la novia de Frykowski, la heredera del café Abigail Folger, y Steven Parent, un amigo del cuidador de la finca,  en una noche que marcaría un punto final al espíritu hippie que respiraba el aire de California.  Recordamos algunos de los pasos más emblemáticos de esa futura gran estrella de Hollywood que nunca llegó a ser.

MILLION DOLLAR BABY

La ex-pequeña reina de belleza destacó desde que puso pie en Los Ángeles. Cuando Tate conoció al prestigioso productor Martin Ransohoff, la contrató inmediatamente y estaba decidido a convertirla en una estrella. En aquellos tiempos, las estrellas se hacían en Hollywood. Después de firmar, los actores y actrices se someten a un cambio de imagen, se les enseña a caminar y hablar, a cambiar sus nombres, a cambiar sus armarios y a perder peso. Básicamente, se convertirían en estrellas antes de su primera película. En ese momento, esta práctica se estaba desvaneciendo rápidamente debido a la amenaza de la televisión. Todo en la industria del entretenimiento estaba cambiando, pero Ransohoff estaba tan seguro del éxito de Tate que sacó todos sus recursos para lanzarla. Se dice que gastó un millón de dólares en su entrenamiento y preparación antes de su gran oportunidad. Se la conoció como The Million Dollar Baby y fue una de las últimas estrellas en ser de la típica naturaleza de las “estrellas de estudio”.

EXTRAÑAS COINCIDENCIAS 

Su primera película fue Ojo del Diablo. El crédito inicial incluso decía “Presentando a Sharon Tate”, ya que sabían que habían encontrado a la siguiente gran estrella de Hollywood. En la película, Tate interpretaba a una bruja que tenía poderes misteriosos. La trama de la película de terror giraba en torno a  sacrificio sangriento para el diablo , lo que es inquietante cuando se considera cómo Tate encontró su fin. La película no tuvo un gran éxito comercial y tuvo poco efecto en la carrera de Tate, pero desde entonces se ha convertido en un clásico de culto, así como una extraña casualidad.

También fue elegida en el papel de Jennifer North en Valley of the Dolls, que se asemejaba también a su vida considerando los parecidos estridentes que compartía con el personaje: una actriz  que constantemente afirma no tener talento real, pero que todavía se eleva a la cima de Hollywood porque su belleza. El personaje estaba basado en Marilyn Monroe y Carole Landis, que se suicidaron y, por lo tanto, se petrificaron con su aspecto juvenil y bello en cierto sentido. Aunque Tate no se quitó la vida, terminó demasiado pronto y, al igual que las otras dos actrices, es recordada para siempre por su aspecto juvenil.

Sharon Tate Auction

MATRIMONIO POLÉMICO 

En enero de 1968, Sharon Tate se casó con el director Roman Polanski en una boda improvisada y muy poco tradicional (Sharon lucía un mini-vestid) en Londres, al más estilo hippie.  El matrimonio, que interesó desde el principio a los medios, nunca estuvo exento de polémica.

Una de las amigas más cercanas de Tate, Joanna Pettet, dijo su libro sobre Sharon que su marido, Roman Polanski, era también director de su mujer:  “Le decía cómo vestirse; qué maquillaje le gustaba, qué no le gustaba. La prefería sin nada, sin maquillaje. Le obligaba a amoldarse a él, como una muñeca”. Otros han dicho que Polanski forzó a la estrella a situaciones sexuales, incluyendo tríos no deseados.

A lo largo de los años, la naturaleza del matrimonio de Polanski y Tate, que duró 18 meses, se ha convertido en el centro de muchos debates. En 1977, Polanski fue acusado de seis cargos penales por la agresión sexual de Samantha Gailey, de 13 años de edad, y se declaró culpable de mantener relaciones sexuales ilícitas con un menor de edad y, en última instancia, huyó a Europa. Posteriormente ha sido acusado de agresión sexual por otras muchas mujeres y fue expulsado de la Academia de Artes Cinematográficas en 2018. Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo con esta valoración. “Sharon adoraba a Roman. Estaba locamente enamorada de Roman. Hay mucha gente que ha dicho cosas, pero es pura invención”, dijo Debra, la hermana de Tate, en 2018. “Roman y Sharon eran una verdadera historia de amor, eso es lo que observé.”

Sharon Tate

THE “LOVE NEST” 

Al enterarse de que estaban esperando un hijo, Tate y Polanski buscaron una casa más grande a la que llamar hogar y la encontraron en el número 10050 de Cielo Drive, ubicada en un cañón justo al norte de Beverly Hills. Tenía una sala de estar con altillo, chimeneas de piedra, una piscina y una casa de huéspedes. Rudolph Altobelli era el dueño de la casa histórica casa,  y a menudo lo alquilaba a estrellas como Cary Grant y Henry Fonda. Dicen que Cuando Tate y Polanski comenzaron a alquilarla, Tate se refería a ella constantemente como “casa del amor”y así la bautizó.

INSPIRACIÓN POST MORTEM 

Antes de regresar a los Estados Unidos, Sharon Tate dejó una copia del libro Tess of the d’Urbervilles con Roman Polanski, diciéndole que sería una gran película. La propia Tate expresó su interés en interpretar el papel de Tess. Desafortunadamente, Tate moriría pocos días después de su llegada a los EE.UU y nunca pudo hacer el papel de Tess. Polanski hizo, de hecho, la película, que se estrenó en 1979. La película recibió elogios de la crítica, ganó seis nominaciones a los Premios de la Academia y ganó tres de los premios. El film cuenta con una dedicatoria a Sharon Tate al principio de la película.

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Estrella Cortichs

Estrella Cortichs nació el 14 de abril de 1902 en Gironella, una pequeña localidad situada al norte de la provincia de Barcelona. Sus padres, Esteve Cortichs y Francesca Vinyals, se separaron cuando ella aún era una niña, a raíz de lo cual fue internada en un colegio de monjas donde tuvo una infancia solitaria, a pesar de que siempre dijo guardar un buen recuerdo de esa etapa porque con ellas aprendió a leer, escribir y contar.

Estrella Cortichs Viñals.

Estrella Cortichs Viñals. PARES – Archivos Españoles.

Su padre era un agente comercial que trabajaba para una destilería local llamada “Cal Gelada”, mientras que su madre era ama de casa. El padre era un hombre de hondas convicciones republicanas, que tuvo algunos problemas con la justicia por participar en algunas de las protestas obreras que a menudo protagonizaban los trabajadores del Alto Llobregat.

Algunos años más tarde, fue alcalde de Gironella y, entre sus obras, destaca el haber construido el primer grupo escolar público de la localidad.

Un título con Premio Extraordinario

A los trece años se trasladó a Barcelona para estudiar en las Escuelas Salesianas, donde permaneció un año, para después ingresar en la Escuela Normal de la capital catalana. Transcurridos los cuatro años de formación, obtuvo el título con Premio Extraordinario.

Posteriormente, se presentó a las oposiciones nacionales para el cuerpo de maestros y las aprobó, ganando el segundo puesto de su promoción. Empezó a ejercer de maestra nacional en Pineda de Mar, una población situada a unos cincuenta kilómetros de Barcelona, desde donde se trasladó a la escuela de Montmajor, cerca de su pueblo natal.

Amiga de Ortega y Gasset, Gabiela Mistral…

Poco tiempo después se presentó a las oposiciones para entrar en la Escuela Superior de Magisterio de Madrid, que también aprobó. Estuvo estudiando en Madrid entre el 1924 y el 1928, instalándose en la Residencia de Señoritas, vinculada a la Institución Libre de Enseñanza e impulsada por la Junta para la Ampliación de Estudios, donde conoció a Ortega y Gasset, Gabriela Mistral y Berta Singerman, entre otras personalidades intelectuales de la época.

El padre de Cortichs murió mientras ella estaba en Madrid, con lo cual tuvo que dar clases nocturnas para poder complementar la beca que recibía. En esa época contrajo la tuberculosis y decidió volver a Barcelona para curarse, momento en que se proclamó la Segunda República.

Cuando fue dada de alta, volvió a Madrid y empezó a ejercer en el Colegio Menéndez y Pelayo, para pasar después a una escuela más pequeña llamada Lope de Rueda, de la que fue directora. Ahí empezó a poner en práctica las nuevas ideas pedagógicas que el ambiente republicano estimulaba: visitas al Museo del Prado, lecturas de poesía, excursiones al campo… Pero, sobre todo, puso en práctica el concepto de disciplina desarrollado por el pedagogo krausista Fernando Giner de los Ríos, y que tanto incomodaba al magisterio tradicional, según el cual los alumnos debían aprender por convicción y no por imposición, y que había que modelar su consciencia para que hicieran lo que debían y no lo que se les ordenara.

Cuando empezó la Guerra Civil en julio del 1936, ella estaba visitando a unas amigas en Bilbao, por lo que tuvo que volver a Madrid a través de la frontera con Francia. Al llegar a la capital, las autoridades republicanas le propusieron crear una Universidad Popular que no pudo materializar por las circunstancias bélicas. Finalmente, se trasladó a Cataluña para dirigir Ajut Infantil de la Reraguarda (Ayuda Infantil de la Retaguardia), una organización de carácter humanitario creada por el sindicato UGT, la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza y el Partido Socialista Unificado de Cataluña para atender a niños huérfanos o desplazados de las zonas de guerra.

Cartel de Ajut Infantil de Reraguarda, cuya directora fue Estrella Cortichs
Cartel de Ajut Infantil de Reraguarda, cuya directora fue Estrella Cortichs Memòria Digital de Catalunya: Cartells del Pavelló de la República (Universitat de Barcelona)

Cortichs cruzó la frontera francesa con un grupo de esos niños en febrero de 1939. Antes de partir hacia América con su marido, un radiofonista de militancia socialista, vivió en Toulouse, Narbona y Paris. Durante esa época, se dedicó a buscar niños españoles por los pueblos para ponerlos en contacto con sus padres, internados en campos de concentración por todo el territorio francés.

Escuelas republicanas españolas en México

En diciembre de 1939, Cortichs embarcó en Burdeos rumbo a la República Dominicana. Allí ejerció en una escuela hasta que se mudó a Cuba y, posteriormente, a México, donde llegó en octubre de 1940. Entró en contacto con antiguos discípulos de la Institución Libre de Enseñanza que estaban creando diversas instituciones educativas, a través del Servicio de Evacuación de los Republicanos Españoles y la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles.

Estas escuelas querían dar un puesto de trabajo a los maestros exiliados y pretendían ofrecer a los niños y niñas desplazados la educación que habían recibido durante la República. Para incorporarse al Instituto Luis Vives, el primer colegio donde trabajó en México, Cortichs tuvo que revalidar su título de maestra, por lo que tuvo que acudir dos años a la universidad. En el Vives formó parte del equipo de Primaria, la especialidad que había adquirido en España. Sus inquietudes sociales la llevaron también a participar en la organización del Subcomité de Higiene y Lucha contra el Alcoholismo y en la Campaña de Alfabetización, ambas iniciativas patrocinadas por el gobierno mexicano.

Antes de jubilarse en 1967, Cortichs dio clases en el Colegio Madrid, una escuela financiada por la Junta de Auxilio a los Refugiados Españoles, que incorporó a muchos profesores jóvenes formados en otros centros del exilio español en México.

Separación de niños y niñas

Las dificultades económicas que sufrió el Instituto Vives durante la década de los cincuenta le obligaron a dejar su antiguo trabajo. El Colegio Madrid, aunque compartía los principios institucionistas del Vives, separaba a niños y niñas y exigía a los alumnos un uniforme.

En esa última época de su trayectoria profesional, Cortichs no abandonó su compromiso social, siendo una de las impulsoras de la asociación de mujeres Mariana Pineda. En 1973, Estrella Cortichs decidió regresar a España y se instaló definitivamente en Barcelona, desde donde iba a menudo a Gironella, donde estaba enterrado su padre. Su madre se volvió a casar y se trasladó a Argentina. Allí falleció. Estrella Cortichs murió en Barcelona en 1985.

“La feminista” Ana Patricia Botín echará a la calle a 28.000 trabajadoras

"La feminista" Ana Patricia Botín “La feminista” Ana Patricia Botín

La feminista” Ana Patricia Botín, aupada a icono de la lucha de las mujeres por “la prensa del sistemaestá dispuesta a poner en la calle a 28.000 trabajadoras de la cadena de supermercados DIA, nada menos que el 70% de los 40.000 empleados de la empresa.

Ana Patricia Botín, “presunta” inductora del asesinato de su padre y presidente del Banco de Santander, presume de feminista, mientras está dispuesta a despedir a los 40.000 empleados de DIA, entre ellos 28.000 mujeres.

Y es que el adoctrinamiento de “la prensa del sistema” hace que el 8 de Marzo sea presentado como el Día de la Mujer, olvidando que es la fecha del Día de la Mujer Trabajadora; así las cosas, todas las cadenas de televisión colocan lazitos fucsia, se reivindica el aborto libre, el derecho a la transexualidad y otras gilipolleces varias, mientras se olvida “intencionadamente” el verdadero carácter de la jornada: la defensa de la mujer trabajadora frente a la explotación laboral.

Y este “olvido” intencionado permite que se presente a Ana Patricia Botín como icono del feminismo! (cágate lorito…) y todo porque se suma en las redes sociales a una huelga absurda de las mujeres; sin embargo, cuando le toca decidir como empresaria, no le tiembla la mano para echar a la puta calle a 28.000 mujeres trabajadoras.

¿Es esto feminismo? ¿Estamos todos gilipollas?¿Es que las mujeres no se dan cuenta de la tremenda trampa que les tiende el sistema, intentando enfrentarlas con los hombres mediante un femimarxismo, que defiende todo tipo de canalladas, excepto los derechos laborales de las mujeres?

¡Que no, coño! que el enemigo de la mujer trabajadora no es el varón por llevar un apéndice pendular en la entrepierna, sino el empresario explotador, sea hombre o mujer como Ana Patricia Botín.

Ana Patricia Botín afirma que “con los años, estás más convencida de que no son suficientes los cambios de actitud de las mujeresse necesitan medidas proactivas“, y a las tontas del haba del “yo si te creo” y del “¡abajo el heteropatriarcado!” hasta se les mojan las bragas de ilusión por tener una nueva compañera en su lucha por los derechos de la mujer.

El 70% de los empleados de DIA son mujeres, 28.000 trabajadoras a la puta calle de un plumazo firmado por este icono del feminismo de mierda.

Al margen de que los otros 12.000 despidos que se producirán son tan injustos como los de las 28.000 trabajadoras (aunque los despedidos tengan la desgracia de ser hombres), hay que ser perversamente cínicas o rematadamente gilipollas para creerse esto del feminismo español del que, Ana Patricia Botín, es algo así como “la Marca España“.

Desempleo menores deDesempleo menores deañosañosParo mayores de 24Paro mayores de 24101020203030TotalTotalHombresHombresMujeresMujeres

Tasa de desempleoMujeres:16,0%

Total Hombres Mujeres
Tasa de desempleo 14,0% 12,3% 16,0%
Desempleo menores de 25 33,7% 31,3% 36,5%
Paro mayores de 24 años 12,6% 10,9% 14,5%
España: Paro
2018 2017
Tasa de desempleo 14,3% 16,5%
Desempleo hombres 12,7% 14,9%
Desempleo mujeres 16,1% 18,3%
Desempleo menores de 25 32,6% 36,8%
Diferencia desempleo hombres/mujeres 3,4% 3,4%
Desempleo hombres menores de 25 años 33,2% 37,8%
Desempleo mujeres menores de 25 31,9% 35,7%
Paro mayores de 24 años 13,0% 15,1%
Paro hombres mayores de 24 años 11,2% 13,3%
Paro mujeres mayores de 24 años 15,0% 17,0%

España: Paro

1010202030302018201820172017

2018 2017
Tasa de desempleo 14,3% 16,5%
Desempleo hombres 12,7% 14,9%
Desempleo mujeres 16,1% 18,3%
Desempleo menores de 25 32,6% 36,8%
Diferencia desempleo hombres/mujeres 3,4% 3,4%
Desempleo hombres menores de 25 años 33,2% 37,8%
Desempleo mujeres menores de 25 31,9% 35,7%
Paro mayores de 24 años 13,0% 15,1%
Paro hombres mayores de 24 años 11,2% 13,3%
Paro mujeres mayores de 24 años 15,0% 17,0%

Feministas de España, háganselo mirar.

Hambre

ninos mueren de hambre

Nada en este Sistema es para el bien común sino que todo esta hecho para beneficio de unos pocos a costa de la pobreza y explotación de los mas débiles

Mas de 100.000 familias con niños pasan hambre en España, la mitad de los pobres ya no pueden comprar medicamentos, ni seguir ningún tratamiento médico. Cinco de cada diez personas viven por debajo de los 6.000 euros al año, y 180.000 menores de edad han pasado o pasan hambre con frecuencia, lo que significa que no comen casi nada durante el día y no cenan nunca por la noche.

Aumentan los Niveles de Hambre en Países de América Latina

Dicho así, con la frialdad y crueldad que hablan los números, podríamos pensar que tales afirmaciones se refieren a países lejanos, a esos hombres mujeres y niños que habitan en lugares que parecen dejados de la mano de Dios, pero no es así. Estos son algunos datos que nos ofrece un…

 

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Guidó made in U.S.A.

La creación de Juan Guaidó: cómo los laboratorios de cambio de régimen estadounidenses crearon al líder del golpe de estado en Venezuela

Juan Guaidó es el producto de un proyecto de una década supervisado por los entrenadores de élite de Washington para cambios de gobierno. Mientras se hace pasar por un campeón de la democracia, ha pasado años al frente de una violenta campaña de desestabilización.

Antes del fatídico día 22 de enero, menos de uno de cada cinco venezolanos había oído hablar de Juan Guaidó. Hace solo unos meses atrás, este hombre de 35 años era un personaje oscuro en un grupo de extrema derecha políticamente marginal, estrechamente asociado con actos de violencia callejera. Incluso en su propio partido, Guaidó había sido una figura de nivel medio en la Asamblea Nacional, dominada por la oposición, que ahora se encuentra bajo desacato según la Constitución venezolana.

Pero después de una llamada telefónica del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, Guaidó se proclamó a sí mismo como presidente de Venezuela. Ungido como el líder de su país por Washington, un político previamente desconocido fue trasladado al escenario internacional como el líder seleccionado por Estados Unidos para la nación con las reservas de petróleo más grandes del mundo.

Haciendo eco del Consenso de Washington, el comité editorial del New York Times calificó a Guaidó como un “rival creíble” para Maduro con un “estilo refrescante y una visión para hacer avanzar al país”. El comité editorial de Bloomberg News lo aplaudió por buscar la “restauración de la democracia” y el Wall Street Journal lo declaró “un nuevo líder democrático”. Mientras tanto, Canadá, numerosas naciones europeas, Israel y el bloque de gobiernos latinoamericanos de derecha conocido como el Grupo de Lima reconocieron a Guaidó como el líder legítimo de Venezuela.

Si bien Guaidó parecía haberse materializado de la nada, él era, de hecho, el producto de más de una década de asidua preparación por parte de las fábricas de élite dedicadas al cambio de régimen del gobierno de Estados Unidos. Junto a un grupo de activistas estudiantiles de derecha, Guaidó fue entrenado para socavar el gobierno de orientación socialista de Venezuela, para desestabilizar el país y, algún día, tomar el poder. Aunque ha sido una figura menor en la política venezolana, había pasado años demostrando en silencio su valía en los pasillos del poder de Washington.

“Juan Guaidó es un personaje que se ha creado para esta circunstancia”, dijo a The Grayzone, Marco Teruggi, sociólogo argentino y renombrado cronista de la política venezolana. “Es la lógica de un laboratorio: Guaidó es como una mezcla de varios elementos que crean un personaje que, con toda honestidad, provoca entre risa y preocupación”.

Diego Sequera, periodista y escritor venezolano de la agencia de investigación Misión Verdad, estuvo de acuerdo: “Guaidó es más popular fuera de Venezuela que en el interior, especialmente en los círculos elitistas de la Ivy League y de Washington”, comentó Sequera a The Grayzone: “Es un personaje conocido allí, es previsiblemente de derecha y se considera leal al programa”.

Mientras que Guaidó se vende hoy como la cara de la restauración democrática, su carrera la realizó en la facción más violenta del partido de oposición más radical de Venezuela, ubicándose a la vanguardia de una campaña de desestabilización tras otra. Su partido ha sido ampliamente desacreditado dentro de Venezuela y es, en parte, responsable de fragmentar una oposición muy debilitada.

“Estos líderes radicales no tienen más del 20 por ciento en las encuestas de opinión”, escribió Luis Vicente León, el principal encuestador de Venezuela. Según León, el partido de Guaidó permanece aislado porque la mayoría de la población “no quiere la guerra”. “Lo que quieren es una solución”.

Pero esta es precisamente la razón por la que Guaidó fue seleccionado por Washington: no se espera que guíe a Venezuela hacia la democracia, sino que derrumbe a un país que durante las últimas dos décadas ha sido un bastión de resistencia a la hegemonía estadounidense. Su improbable ascenso señala la culminación de un proyecto de dos décadas para destruir un régimen socialista.

Apuntando a la “troika de la tiranía”

Desde la elección de Hugo Chávez en 1998, Estados Unidos ha luchado para restablecer el control sobre Venezuela y sus vastas reservas petroleras. Los programas socialistas de Chávez pueden haber redistribuido la riqueza del país y ayudado a sacar a millones de personas de la pobreza, pero también le colocaron un objetivo en la espalda. En 2002, la oposición lo derrocó brevemente con el apoyo y reconocimiento de Estados Unidos antes de que el ejército restableciera su presidencia luego de una movilización popular masiva. A lo largo de las administraciones de los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush y Barack Obama, Chávez sobrevivió a numerosos planes de asesinato antes de sucumbir al cáncer en 2013. Su sucesor, Nicolás Maduro, sobrevivió a tres atentados contra su vida.

El gobierno de Trump elevó inmediatamente a Venezuela a la cima de la lista de objetivos de cambio de régimen de Washington, calificándolo de líder de una “troika de la tiranía”. El año pasado, el equipo de seguridad nacional de Trump intentó reclutar miembros del ejército para montar una junta militar, pero ese esfuerzo fracasó.

Según el gobierno venezolano, Estados Unidos también participó en un complot con el nombre código “Operación Constitución” para capturar a Maduro en el palacio presidencial de Miraflores, y otro llamado “Operación Armagedón” para asesinarlo en el desfile militar de julio de 2017. Poco más de un año después, los líderes de la oposición exiliados intentaron matar a Maduro, y fallaron, con drones cargados de explosivos durante un desfile militar en Caracas.

Más de una década antes de estas intrigas, un grupo de estudiantes de la oposición derechista fue seleccionado y preparado personalmente por una academia para capacitar a las élites en el cambio de régimen financiada por Estados Unidos para derrocar al gobierno de Venezuela y restaurar el orden neoliberal.Capacitación proporcionada por “el grupo ‘exportador de revoluciones’ que sembró las semillas para varias revoluciones de color”

El 5 de octubre de 2005, con la popularidad de Chávez en su apogeo y su gobierno planificando programas socialistas de envergadurax, cinco “líderes estudiantiles” venezolanos llegaron a Belgrado, Serbia, para comenzar a entrenarse para una insurrección.

Los estudiantes habían llegado de Venezuela por cortesía del Centro de Acción y Estrategias No Violentas Aplicadas (CANVAS). Este grupo se financia en gran parte a través de la National Endowment for Democracy (NED), un apéndice de la CIA que funciona como el brazo principal del gobierno de los Estados Unidos para promover cambios de gobierno; y por filiales como el Instituto Republicano Internacional y el Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales. De acuerdo con los correos electrónicos internos filtrados de Stratfor, una firma de inteligencia conocida como “la CIA en la sombra“, “[CANVAS] también puede haber recibido financiamiento y capacitación de la CIA durante la lucha en contra de Milosevic durante 1999/2000”.

CANVAS es una escisión de Otpor, un grupo opositor serbio fundado por Srdja Popovic en 1998 en la Universidad de Belgrado. Otpor, que significa “resistencia” en serbio, fue el grupo estudiantil que ganó fama internacional y promoción nivel Hollywood, al propiciar las protestas que eventualmente derrocaron a Slobodan Milosevic.

Esta pequeña célula de especialistas en cambio de régimen operaba de acuerdo con las teorías del difunto Gene Sharp, el llamado “Clausewitz de la lucha no violenta”. Sharp había trabajado con el Coronel Robert Helvey, un ex analista de la Agencia de Inteligencia de la Defensa, para concebir el plan estratégico para una forma de guerra híbrida, le confirió armas a la protesta y que apuntó a los Estados que resistieron contra la dominación unipolar de Washington.

Otpor recibió el apoyo de la NED, USAID y el Instituto Albert Einstein de Sharp. Sinisa Sikman, una de las principales capacitadoras de Otpor, dijo una vez que el grupo incluso recibió financiamiento directo de la CIA.

Según un correo electrónico filtrado de un empleado de Stratfor, después de sacar a Milosevic fuera del poder, “los niños que dirigían OTPOR crecieron, adquirieron trajes y diseñaron CANVAS… o, en otras palabras, un grupo ‘exportador de revoluciones’ que sembró las semillas para varias revoluciones de color. Todavía dependen del financiamiento de Estados Unidos y, básicamente, recorren el mundo tratando de derrocar a dictadores y gobiernos autocráticos (a aquellos que no les gusta a los Estados Unidos)”.

Stratfor reveló que CANVAS “dirigió su atención a Venezuela” en 2005 luego de entrenar a movimientos de oposición que lideraron las operaciones de cambio de régimen a favor de la OTAN en Europa del Este.

Al monitorear el programa de capacitación CANVAS, Stratfor describió su agenda insurreccional en un lenguaje sorprendentemente contundente: “El éxito no está garantizado, y los movimientos estudiantiles son sólo el comienzo de lo que podría ser un esfuerzo de varios años para desencadenar una revolución en Venezuela, pero los propios entrenadores son las personas que se burlan del ‘Carnicero de los Balcanes’. Tienen habilidades demenciales. Cuando veas a estudiantes en cinco universidades venezolanas realizar demostraciones simultáneas, sabrás que la capacitación ha terminado y que el trabajo real ha comenzado”.

El nacimiento de la estructura de la “Generación 2007” para el cambio de régimen

El “trabajo real” comenzó dos años después, en 2007, cuando Guaidó se graduó de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas. Se mudó a Washington DC para inscribirse en el Programa de Gobernabilidad y Gestión Política de la Universidad George Washington bajo la tutela del economista venezolano Luis Enrique Berrizbeitia, uno de los principales economistas neoliberales de América Latina. Berrizbeitia fue director ejecutivo del Fondo Monetario Internacional y pasó más de una década trabajando en el sector energético venezolano en la época del antiguo régimen oligárquico que Chávez eliminó.

Ese año, Guaidó ayudó a liderar mítines antigubernamentales después de que el gobierno venezolano no renovó la licencia de Radio Caracas Televisión (RCTV). Esta estación privada jugó un papel importante en el golpe de 2002 contra Hugo Chávez. RCTV ayudó a movilizar a manifestantes antigubernamentales, falsificó información que culpaba a simpatizantes del gobierno por actos de violencia llevados a cabo por miembros de la oposición, y prohibió los informes a favor del gobierno en medio del golpe. El papel de RCTV y otras estaciones de propiedad oligárquica en la conducción del fallido intento de golpe de Estado se describió en el aclamado documental “La revolución no será televisada”.

Ese mismo año, los estudiantes se atribuyeron el crédito por obstaculizar el referéndum constitucional de Chávez por un “socialismo del siglo XXI” que prometía “establecer el marco legal para la reorganización política y social del país, otorgando poder directo a las comunidades organizadas como un requisito previo para el desarrollo de un nuevo sistema económico”.

De las protestas en torno a RCTV y el referéndum, nació un tipo de cuadros activistas especializados en el cambio de régimen respaldados por Estados Unidos. Se llamaban a sí mismos la “Generación 2007.”

Los capacitadores de Stratfor y CANVAS de esta célula identificaron al aliado de Guaidó, -un organizador político libertario- llamado Yon Goicoechea, como un “factor clave” para derrotar al referéndum constitucional. El año siguiente, Goicochea fue recompensado por sus esfuerzos con el Premio Milton Friedman por Promover la Libertad, del Instituto Cato, junto con un premio de US$ 500.000, que rápidamente invirtió en el impulso de su propia red política.

Friedman, por supuesto, fue el padrino de los notorios neoliberales Chicago Boys que fueron importados a Chile por el líder de la junta dictatorial de Augusto Pinochet para implementar políticas radicales de austeridad fiscal tipo “doctrina del shock”. Y el Cato Institute es el grupo de expertos libertarios [en el sentido norteamericano, promotores de una participación mínima del Estado principalmente en los asuntos económicos] con sede en Washington DC, fundado por los hermanos Koch, dos de los principales donantes del Partido Republicano que se han convertido en defensores agresivos de la derecha en toda América Latina.

Wikileaks publicó un correo electrónico de 2007 del embajador estadounidense en Venezuela, William Brownfield, enviado al Departamento de Estado, al Consejo de Seguridad Nacional y al Departamento de Defensa del Comando Sur, alabando a la “Generación de 2007” por haber “forzado al presidente venezolano, acostumbrado a establecer la agenda política, a (sobre) reaccionar”. Entre los “líderes emergentes” que Brownfield identificó estaban Freddy Guevara y Yon Goicoechea, figura ésta última que fue aplaudida como “uno de los defensores más articulados de las libertades civiles entre los estudiantes”.

Con una gran cantidad de dinero de los oligarcas libertarios y de los equipos de poder blando del gobierno de Estados Unidos, el cuadro venezolano radical llevó las tácticas de Otpor a las calles, junto con una versión del logotipo del grupo, como se ve a continuación:

“Galvanizando el malestar público… para aprovechar la situación y voltearla contra Chávez”

En 2009, los jóvenes activistas de la Generación 2007 escenificaron su manifestación más provocadora hasta el momento, se quitaron los pantalones en las vías públicas y utilizaron las escandalosas tácticas guerrilleras de teatro descritas por Gene Sharp en los manuales de cambio de régimen. Los manifestantes se habían movilizado contra el arresto de un aliado de otro grupo juvenil llamado JAVU. Este grupo de extrema derecha “reunió fondos de diversas fuentes del gobierno de Estados Unidos, lo cual le permitió ganar notoriedad rápidamente como el ala de línea dura de los movimientos de calle de la oposición”, según el libro del académico George Ciccariello-Maher, “Construyendo la comuna”.

Si bien el video de la protesta no está disponible, muchos venezolanos han identificado a Guaidó como uno de sus participantes clave. Y si no obstante la acusación no está confirmada, es ciertamente plausible; los manifestantes de glúteos desnudos eran miembros del núcleo interno de la Generación 2007 a la que pertenecía Guaidó, ¡y estaban vestidos con su marca registrada, las camisetas de Venezuela Resistencia!, como se ve abajo:

Ese año, Guaidó se expuso al público de otra manera, fundando un partido político para capturar la energía anti-Chávez que su Generación 2007 había cultivado. La llamada “Voluntad Popular” fue liderada por Leopoldo López, un instigador de derecha educado en Princeton, que participó activamente en los programas de la NED, que fue elegido alcalde de un distrito en Caracas, de los más ricos del país. López es un retrato de la aristocracia venezolana, directamente descendiente del primer presidente de su país. También es primo hermano de Thor Halvorssen, fundador de Human Rights Foundation, con sede en Estados Unidos, que funciona como tarantín publicitario de facto para activistas antigubernamentales respaldados por Estados Unidos en países seleccionados por Washington para el cambio de gobierno.

Si bien los intereses de López se alinearon perfectamente con los de Washington, los cables diplomáticos de Estados Unidos publicados por Wikileaks destacaron las tendencias fanáticas de Voluntad Popular que la conducirían en última instancia a su marginación. Un cable identificó a López como “una figura divisiva dentro de la oposición… a menudo descrita como arrogante, vengativo y hambriento de poder”. Otros destacaron su obsesión con las confrontaciones callejeras y su “enfoque inflexible” como una fuente de tensión con otros líderes opositores que dieron prioridad a la unidad y la participación en las instituciones democráticas del país.

Voluntad Popular fundador Leopoldo Lopez y su esposa, Lilian Tintori

Para 2010, Voluntad Popular y sus partidarios extranjeros se movieron para explotar la peor sequía que azotó a Venezuela en décadas. La gran escasez de electricidad había golpeado al país debido a la escasez de agua, que era necesaria para alimentar las centrales hidroeléctricas. Una recesión económica mundial y la disminución de los precios del petróleo agravaron la crisis, lo que provocó el descontento público.

Stratfor y CANVAS, asesores clave de Guaidó y su equipo antigubernamental, idearon un plan sorprendentemente cínico para introducir una daga a través del corazón de la Revolución Bolivariana. El plan giraba en torno al colapso del 70% del sistema eléctrico del país en abril de 2010.

“Este podría ser el evento decisivo, ya que Chávez no puede hacer mucho para proteger a los pobres por la falla del sistema”, declaró el memorando interno de Stratfor. “Esto probablemente tendría el impacto de galvanizar la inestabilidad pública de una manera que ningún grupo de la oposición podría generar. En ese momento, un grupo de oposición sería lo mejor para aprovechar la situación según sus necesidades y voltearla contra Chávez”.

Para este punto, la oposición venezolana recibía de US$ 40-50 millones al año de organizaciones gubernamentales como la USAID y la NED, según un informe del think-tank español Instituto FRIDE. También tenía una cuantiosa riqueza en sus propias cuentas, que en su mayoría estaban fuera del país.

Si bien el escenario previsto por Stratfor no llegó a buen término, los activistas del partido Voluntad Popular y sus aliados descartaron cualquier pretensión de no violencia y se unieron a un plan radical para desestabilizar el país.

Hacia la desestabilización violenta

En noviembre de 2010, según correos electrónicos obtenidos por los servicios de seguridad venezolanos y presentados por el ex ministro de Justicia, Miguel Rodríguez Torres, Guaidó, Goicoechea y varios otros activistas estudiantiles asistieron a una jornada secreta de capacitación de cinco días en un hotel en México, al que apodaron “fiesta mexicana”. Las sesiones fueron dirigidas por Otpor, los capacitadores para cambios de gobierno con sede en Belgrado respaldados por el gobierno de los Estados Unidos. Según se informa, la reunión recibió la bendición de Otto Reich, fanático anticastrista del exilio que trabajó en el Departamento de Estado de George W. Bush, y del expresidente colombiano de derecha, Álvaro Uribe.

En el hotel Fiesta Mexicana, según los correos electrónicos, Guaidó y sus compañeros activistas idearon un plan para derrocar al presidente Hugo Chávez generando caos a través de prolongados espasmos de violencia callejera.

Tres figuras de la industria petrolera -Gustavo Tovar, Eligio Cedeño y Pedro Burelli- supuestamente pagaron la cuenta de US$ 52.000 requerida para celebrar la reunión. Tovar es un autodenominado “activista de derechos humanos” e “intelectual” cuyo hermano menor, Reynaldo Tovar Arroyo, es el representante en Venezuela de Petroquímica del Golfo, una empresa privada mexicana de petróleo y gas que tiene un contrato con el Estado venezolano.
Cedeño, por su parte, es un empresario venezolano fugitivo que solicitó asilo en los Estados Unidos, y Pedro Burelli, ex ejecutivo de JP Morgan y ex director de la compañía petrolera nacional de Venezuela (PDVSA).

Burelli definió el encuentro como “una reunión legítima que se dio lugar en un hotel con un nombre diferente” en México.Al preguntarle si OTPOR coordinó la reunión, sólo manifestó que “le gusta” el trabajo de OTPOR/CANVAS y mientras que no es un financista, le ha “recomendado a activistas de diferentes países que le siguieran la pista y participen en las actividades que dirigen en varios países”.Burelli agregó: “En Venezuela, el Instituto Einstein abiertamente ha entrenado a miles. La filosofía de Gene Sharp es ampliamente estudiada y reconocida. Y que probablemente esto ha evitado que la lucha se convirtiera en una guerra civil”.

El supuesto complot de la “Fiesta Mexicana” fluyó hacia otro plan de desestabilización revelado en una serie de documentos producidos por el gobierno venezolano. En mayo de 2014, Caracas publicó documentos que detallan un plan de asesinato contra el presidente Nicolás Maduro. Las filtraciones identificaron a la antichavista de línea dura María Corina Machado -hoy en día la principal ficha del senador Marco Rubio-, como la lideresa del plan. Fundadora de Súmate, grupo financiado por la NED, Machado ha fungido como enlace internacional para la oposición visitando al presidente George W. Bush en 2005.

Machado and George W. Bush, 2005

“Creo que es hora de reunir esfuerzos; haga las llamadas necesarias y obtenga financiamiento para aniquilar a Maduro y el resto se derrumbará”, escribió Machado en un correo electrónico al ex diplomático venezolano Diego Arria en 2014.En otro correo, Machado afirmó que el plan violento tuvo la bendición del embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker. “Ya me decidí y esta lucha continuará hasta que este régimen sea derrocado y cumplamos con nuestros amigos en el mundo. Si fui a San Cristóbal y me expuse ante la OEA, no temo nada. Kevin Whitaker ya ha reconfirmado su apoyo y señaló los nuevos pasos. Tenemos una chequera más fuerte que la del régimen para romper el círculo de seguridad internacional”.

Guaidó se va a las barricadas

En febrero, los manifestantes estudiantiles, actuando como fuerza de choque de la oligarquía exiliada, erigieron violentas barricadas en todo el país, convirtiendo los cuarteles controlados por la oposición en fortalezas violentas conocidas como guarimbas. Mientras que los medios internacionales describieron la agitación como una protesta espontánea contra el gobierno de Maduro, hubo una amplia evidencia de que Voluntad Popular estaba orquestando el programa.

“Ninguno de los manifestantes en las universidades usaba sus camisetas universitarias, todos llevaban camisetas de Voluntad Popular o Primero Justicia “, dijo un participante de la guarimba en ese momento. “Podrían haber sido grupos estudiantiles, pero los consejos estudiantiles están afiliados a los partidos políticos de oposición y son responsables ante ellos”.Cuando se les preguntó quiénes eran los líderes, un participante de la guarimba dijo: “Bueno, si soy totalmente honesto, esos tipos ahora son diputados”.

Alrededor de 43 murieron durante las guarimbas del 2014. Tres años después, volvieron a estallar, causando extensa destrucción de la infraestructura pública, el asesinato de partidarios del gobierno y la muerte de 126 personas, muchas de las cuales eran chavistas. En varios casos, los partidarios del gobierno fueron quemados vivos por bandas armadas.

Guaidó estuvo directamente involucrado en las guarimbas de 2014. De hecho, tuiteó un video en el que se mostraba a sí mismo vestido con un casco y una máscara antigás, rodeado de elementos enmascarados y armados que habían cerrado una vía en la que estaban enfrentando de forma violenta con la policía. Aludiendo a su participación en la Generación 2007, proclamó: “Recuerdo que en 2007 proclamamos: ‘¡Estudiantes!’ Ahora, gritamos, ‘¡Resistencia! ¡Resistencia!’”.Guaidó eliminó el tweet, demostrando una aparente preocupación por su imagen como defensor de la democracia.

El 12 de febrero de 2014, durante el apogeo de las guarimbas de ese año, Guaidó se unió a López en la tarima en un mitin de Voluntad Popular y Primero Justicia. Durante una larga diatriba contra el gobierno, López instó a la multitud a marchar a la oficina de la fiscal general Luisa Ortega Díaz. Poco después, la oficina de Díaz fue atacada por bandas armadas que intentaron incendiarla. Ella lo denunció llamándolo “violencia planificada y premeditada”.

Guaido con Lopez en el 12 de Febrero de 2014

En una aparición por televisión en 2016, Guaidó calificó como un mito a las muertes causadas por las guayas, una táctica de la guarimba que consiste en estirar un cable de acero a través de una carretera para herir o matar a los motociclistas. Sus comentarios blanquearon una táctica mortal que mató a civiles desarmados como Santiago Pedroza y que decapitó a un hombre llamado Elvis Durán, entre muchos otros.Este insensible desprecio por la vida humana define a su partido, Voluntad Popular, a los ojos de gran parte del público, incluyendo a muchos opositores de Maduro.

Medidas enérgicas contra Voluntad Popular

A medida que la violencia y la polarización política se intensificaban en todo el país, el gobierno comenzó a actuar contra los líderes de Voluntad Popular que ayudaron a alimentarlo.Freddy Guevara, el Vicepresidente de la Asamblea Nacional y el segundo al mando de Voluntad Popular, fue el principal líder en los disturbios callejeros de 2017. Dado que enfrenta un juicio por su papel en la violencia, Guevara se refugió en la embajada chilena, donde permanece todavía.

Lester Toledo, diputado de Voluntad Popular por el estado de Zulia, fue buscado por el gobierno venezolano en septiembre de 2016 por cargos de financiamiento del terrorismo y planificación de asesinatos. Se dijo que los planes se hicieron con el ex presidente colombiano, Álvaro Uribe. Toledo escapó de Venezuela y realizó varias giras con Human Rights Watch, Freedom House (una organización respaldada por el gobierno estadounidense), el Congreso de España y el Parlamento Europeo.

Carlos Graffe, otro miembro de la Generación 2007 entrenada en Otpor y que dirigió Voluntad Popular, fue arrestado en julio de 2017. Según la policía, estaba en posesión de una bolsa llena de clavos, explosivos C4 y un detonador. Fue puesto en libertad el 27 de diciembre de 2017.

Leopoldo López, el líder popular de Voluntad Popular, está hoy bajo arresto domiciliario, acusado de tener un papel clave en la muerte de 13 personas durante las guarimbas en 2014. Amnistía Internacional elogió a López como un “preso de conciencia” y criticó su traslado de la prisión a la casa como “no lo suficientemente bueno”. Mientras tanto, los familiares de las víctimas de las guarimbas presentaron una demanda con más cargos contra López.

Yon Goicoechea, el niño emblema de los hermanos Koch, una organización respaldada por Estados Unidos, fue detenido en 2016 por las fuerzas de seguridad que afirmaban haber encontrado un kilo de explosivos en su vehículo. En un artículo de opinión del New York Times, Goicoechea protestó por los cargos según él “falsificados” y afirmó que había sido encarcelado simplemente por su “sueño de una sociedad democrática, libre del comunismo”. Fue liberado en noviembre de 2017.

David Smolansky, otro miembro de la Generación 2007 entrenada por Otpor, se convirtió en el alcalde más joven de Venezuela cuando fue elegido en 2013 en el afluente suburbio de El Hatillo, en Caracas. Pero fue despojado de su puesto y condenado a 15 meses de prisión por el Tribunal Supremo después de que se lo encontró culpable de agitar a las violentas guarimbas.

Cuando enfrentaba la posibilidad de ser arrestado, Smolansky se afeitó la barba, se puso gafas de sol y huyó a Brasil disfrazado de sacerdote con una biblia en la mano y un rosario alrededor del cuello. Ahora vive en Washington DC, donde fue elegido por el Secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, para dirigir el grupo de trabajo sobre la crisis de los migrantes y refugiados venezolanos.

Este 26 de julio, Smolansky sostuvo lo que llamó una “reunión cordial” con Elliot Abrams, el condenado convicto del caso Irán-Contras que fue nombrado por Trump como enviado especial de Estados Unidos a Venezuela. Abrams es conocido por supervisar la política encubierta de Estados Unidos relacionada con armar escuadrones de la muerte de extrema derecha durante la década de 1980 en Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Su papel principal en el golpe de Estado de Venezuela ha avivado los temores de que otra guerra proxy sangrienta podría estar gestándose.

Un peón en su juego

El colapso de Voluntad Popular, ocasionado por el peso de la violenta campaña de desestabilización que ejecutó, la enajenó de grandes sectores del público y terminó con gran parte de su liderazgo en el exilio o bajo custodia. Guaidó seguía siendo una figura relativamente menor, después de haber pasado la mayor parte de sus nueve años de carrera en la Asamblea Nacional como diputado suplente. Proveniente de uno de los estados menos poblados de Venezuela, Guaidó ocupó el segundo lugar durante las elecciones parlamentarias de 2015, obteniendo solo el 26% de los votos requeridos para asegurarle un lugar en el parlamento.

Guaidó es conocido como el presidente de la Asamblea Nacional dominada por la oposición, pero nunca fue elegido para el cargo. Los cuatro partidos de oposición que conformaban la Mesa de Unidad Democrática de la Asamblea habían decidido establecer una presidencia rotativa. El turno de Voluntad Popular estaba en camino, pero su fundador, López, estaba bajo arresto domiciliario. Mientras tanto, su segundo al mando, Guevara, se había refugiado en la embajada chilena. Un personaje llamado Juan Andrés Mejía habría sido el siguiente en la línea de mando, pero, por razones que solo ahora están claras, se seleccionó a Juan Guaidó.

“Hay un razonamiento de clase que explica el ascenso de Guaidó”, observó Sequera, el analista venezolano. “Mejía es de clase alta, estudió en una de las universidades privadas más caras de Venezuela y no podía ser vendido fácilmente al público de la manera en que podía hacérselo con Guaidó. Por un lado, Guaidó tiene características mestizas comunes como la mayoría de los venezolanos y parece más un hombre del pueblo. Además, no había estado sobreexpuesto en los medios de comunicación, por lo que podía convertirse en casi cualquier cosa”.

En diciembre de 2018, Guaidó cruzó la frontera y viajó a Washington, Colombia y Brasil para coordinar el plan para realizar manifestaciones masivas durante la toma de posesión del presidente Maduro. La noche anterior a la ceremonia de juramentación de Maduro, el vicepresidente Mike Pence y la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, llamaron a Guaidó para afirmar su apoyo.

Una semana después, el senador Marco Rubio, el senador Rick Scott y el representante Mario Díaz-Balart, todos legisladores del lobby del exilio cubano radicados en Florida, se unieron al presidente Trump y al vicepresidente Pence en la Casa Blanca. A petición de ellos, Trump acordó que si Guaidó se declaraba a sí mismo presidente, lo respaldaría.

El Secretario de Estado Mike Pompeo se reunió personalmente con Guaidó el 10 de enero, según el Wall Street Journal. Sin embargo, Pompeo no pudo pronunciar el nombre de Guaidó cuando lo mencionó en una conferencia de prensa el 25 de enero, refiriéndose a él como “Juan Guido”.

Para el 11 de enero, la página de Wikipedia de Guaidó había sido editada 37 veces, destacando la lucha por dar forma a la imagen de una figura anónima que ahora era un cuadro a la altura de las ambiciones de Washington relacionadas con un cambio de gobierno. Al final, la supervisión editorial de su página fue entregada a la élite del consejo de “bibliotecarios” de Wikipedia, quien lo declaró presidente de Venezuela “en disputa”.

Guaidó pudo haber sido una figura oscura, pero su combinación de radicalismo y oportunismo satisfacía las necesidades de Washington. “Esa pieza interna faltaba”, dijo sobre Guaidó un miembro del gobierno de Trump. “Era la pieza que necesitábamos para que nuestra estrategia fuera coherente y completa”.

“Por primera vez”, Brownfield, el ex embajador de Estados Unidos en Venezuela, se dirigió al New York Times, “usted tiene un líder de la oposición que está señalando claramente que quiere mantener a las fuerzas armadas y a la policía en el lado de los ángeles y con los chicos buenos”.

Pero el partido Voluntad Popular de Guaidó formó las tropas de asalto de las guarimbas que causaron la muerte de policías y ciudadanos comunes por igual. Incluso se había jactado de su propia participación en disturbios callejeros. Y ahora, para conquistar los corazones y las mentes de los militares y la policía, Guaidó tuvo que borrar esta historia empapada de sangre.

El 21 de enero, un día antes de que comenzara el golpe, la esposa de Guaidó envió un video en el que exhortaba a los militares que se levantaran contra Maduro. Su actuación careció de entusiasmo e inspiración, lo que subraya las limitadas perspectivas políticas de su esposo.Cuatro días después, en una rueda de prensa ante simpatizantes, Guaidó anunció su solución a la crisis: “¡Autorizar una intervención humanitaria!”.

Mientras espera la asistencia directa, Guaidó sigue siendo lo que siempre ha sido: el proyecto favorito de cínicas fuerzas extranjeras. “No importa si se estrella y se quema después de todas estas desventuras”, dijo Sequera sobre la figura del golpe, “para los estadounidenses, es prescindible”.

Max Blumenthal is an award-winning journalist and the author of several books, including best-selling Republican Gomorrah, Goliath, The Fifty One Day War, and The Management of Savagery. He has produced print articles for an array of publications, many video reports, and several documentaries, including Killing Gaza. Blumenthal founded The Grayzone in 2015 to shine a journalistic light on America’s state of perpetual war and its dangerous domestic repercussions.

Dan Cohen is a journalist and filmmaker. He has produced widely distributed video reports and print dispatches from across Israel-Palestine. Dan is a correspondent at RT America and tweets at @DanCohen3000.

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Los Cosacos

Los cosacos jugaron un papel especial en la historia de Rusia. Como comunidades libres, sirvieron al mismo tiempo a distintos zares, en particular de la casa Romanov, y protagonizaron al mismo tiempo en el pasado rebeliones campesinas importantes. Las tradiciones de los cosacos comenzaron a extinguirse a principios del siglo XX, con la guerra civil en Rusia, y posteriormente durante el periodo soviético, para tocar a su fin con la Segunda Guerra Mundial. Aunque hoy existe cierto renacimiento cosaco, las tradiciones de antaño, en un mundo que ha pasado a ser predominantemente urbano, se han convertido sobre todo en reliquias para pieza de museo y atracción turista. Con todo, el aporte de los cosacos a la historia militar y social de Rusia permanece en la memoria.

Desarrollo

El mundo de hoy ya no es un mundo rural, habida cuenta del grado que ha alcanzado la urbanización en la mayoría de los países del planeta. Con el paso de un mundo a otro, las gestas campesinas suelen ser olvidadas por doquier, y no parecen ya más que reliquias del pasado. De hecho, lo son: las rebeliones en el campo se han vuelto extremadamente raras, con todo y sus contradicciones, aunque en algunos lugares se suela seguir venerando las revueltas de antaño (como ocurre aún esporádicamente con Zapata en México), que ya no se producen en las grandes ciudades. En el pasado ruso, las comunidades rurales de cosacos llegaron a ser famosas por su indomable libertad, por su modo de vida y, también, por las rebeliones que protagonizaron algunos de sus héroes. Aunque sea una historia que ha caído, como Pushkin, en el olvido entre las nuevas generaciones, no faltaron en el siglo XX escritores, como Shólojov y Shukshin, para inmortalizar la vida cosaca, como lo habían hecho en el pasado Lermóntov, el propio Pushkin y León Tolstoi.

El origen de la palabra “cosaco” ha sido objeto de algunas polémicas. Mientras que para un autor como Portisch significa en tártaro “hombre libre”, para Yves Bréhéret la palabra “kazak” quiere decir – siempre en tártaro – “vagabundo”, “aventurero a caballo” (jinete) o, también, “hombre libre”. Para el historiador británico John Ure, los cosacos eran llamados originalmente por los turcos quzzags, término que fue evolucionando a kazaks, una palabra tártara que significa “jinetes”. En todo caso, para Portisch, en tiempos antiguos se llamaba “cosacos” a los siervos, campesinos y soldados que huían de la explotación de los nobles rusos, de los tártaros extranjeros y del servicio militar obligatorio, para dirigirse a las estepas del sur de Rusia, en particular hacia las regiones del Dniéper, el Don y el Volga, lugares a donde no llegaba el brazo de los grandes duques y desde donde se podía luchar libremente contra los tártaros.

Étnicamente eslavos, los cosacos llegaron a tener una comunidad muy bien organizada en Zaporozhie, al sur de la actual Ucrania, y que llegó a llamarse Malorossia, la “pequeña Rusia”. Los cosacos zaporogos del Dniéper vivían en una serie de islas prácticamente inaccesibles, y sus ritos de iniciación eran más severos que los de las demás comunidades cosacas. Con sus embarcaciones, llamadas “gaviotas”, se dedicaban entre otras cosas a la piratería. A finales de la Edad Media, las poblaciones cosacas quedaron bajo el fuego cruzado de Polonia, Lituania y Rusia, y mantuvieron relaciones tensas con los rusos de Moscovia. Algunos cosacos llegaron a colaborar con los polacos, aunque las relaciones con éstos no fueran muy buenas: prueba de ello habría de ser la terrible persecución del cosaco Bogdan Jmelnitski contra los polacos entre 1637 y 1647.

Andando el tiempo, bajo la égida de Iván IV El Terrible, se estableció un estatuto especial para la voiska cosaca (“tropa”) del río Don (hacia 1570). Estos estatutos garantizaban una administración autónoma de las comunidades cosacas, actividades comerciales libres de impuestos, concesiones de tierras y eventuales títulos de nobleza, a cambio de que los cosacos resguardaran las fronteras rusas de las incursiones enemigas. Curiosamente, en tiempos de Iván El Terrible, las bandas cosacas, formadas en un comienzo por tártaros disidentes, quedaron engrosadas con refugiados de Moscovia y las tierras del norte de Rusia, donde se acrecentaban los poderes de los terratenientes sobre los campesinos. En todo caso, Iván el Terrible había hecho una contribución decisiva a la centralización militar del Imperio zarista con la incorporación de los cosacos, la creación de las fuerzas de lstreltsi (“francotiradores”), que jugarían un papel clave en la toma de Kazán, y la temible “policía” de uniforme negro de los oprichniki (“fuerzas especiales”), dedicados a la persecución de los boyardos, nobles a veces demasiado poderosos de Rusia.

Los cosacos habrían de hacerse famosos, entre otras cosas, por su indumentaria. Los trajes nacionales cosacos incluyen el kaftán (un tipo de casaca) o bien la cherkessa (túnica larga de origen circasiano, con cartucheras adosadas). En tiempos del Imperio zarista ruso, los cosacos se distinguían por un pantalón azul con una franja roja, lo que significaba que estaban “libres de impuestos”. Igualmente famosos se volvieron el kinzhal (puñal caucasiano), el shashka (sable) y la temida nagaika (látigo o fusta). Los cosacos llegaron a dominar un verdadero arte ecuestre con acrobacias dignas de un circo (algunos las han llamado djitovka). Desde los primeros asentamientos cosacos se hicieron populares el vino, el vodka y las canciones (de donde la expresión “beber como un cosaco”): el gopak, una danza de origen ucraniano, se convirtió en la música preferida, que hacía que los cosacos saltaran sobre las mesas y patearan y lanzaran las piernas al aire mostrando su flexibilidad y la de sus botas de cuero.

Aunque cristianos, la religión no jugó un papel demasiado importante entre los cosacos. En Cherkassk, el principal enclave de los cosacos del Don, no se construyó ninguna iglesia hasta casi un siglo después de Iván el Terrible. Aunque los cosacos luchaban contra los “infieles”, en ocasiones se aliaron con los musulmanes y, como ya se ha mencionado, con los católicos polacos. Antes que nada, sin mayor congruencia en religión ni en confesión, los cosacos se convirtieron en un estamento militar.

Los cosacos consiguieron una peculiar forma de organización social. Cada comunidad cosaca era más o menos autónoma; podía consistir en una aldea (stanitsa) o un campamento fortificado (gorodki). Al fundar una stanitsa se levantaban finalmente una iglesia y una escuela mixta (para hombres y mujeres), y solamente después se creaba el resto de las construcciones (hospitales, casas particulares, graneros…). En 1850, mientras el índice de analfabetismo en Rusia llegaba al 85 %, en las comunidades cosacas, instruidas, no llegaba al 5 %. Las comunidades cosacas financiaban la instrucción de sus miembros con sus propios medios: las stanitsi brillaban por sus logros económicos y culturales.

La asociación de los cosacos con el Imperio Ruso hizo que sus autoridades fueran directamente elegidas por el zar, aunque con ciertas restricciones. El pueblo cosaco se rigió por determinadas normas, que castigaban por ejemplo los delitos de robo (dentro de la comunidad), homicidio y otros muchos. Por embriagarse en público o por maltratar a una mujer, la sanción era de un número indeterminado de latigazos con la nagaika en el maidan (una especie de plaza pública), luego de lo cual el infractor debía inclinarse y agradecer en voz alta la “lección”. Las sanciones podían aplicarse sin importar el estatuto o nivel económico, y el robo de fondos de la comunidad o la traición se pagaban con la pena de muerte.

Los encargados de dictar las normas y de ordenar las sanciones eran los respetados jueces locales, elegidos (como el atamán o hetman, la máxima autoridad de la comunidad cosaca y comandante supremo en tiempos de guerra) por toda la comunidad, de modo democrático, una vez al año. El juez podía aplicar sanciones a todos, incluso al atamán. Las decisiones trascendentales para la comunidad se tomaban en los krugs (asambleas populares). La solidaridad interna siempre estuvo muy presente: en tiempos antiguos, en la comunidad cosaca de Zaporozhie (finalmente desplazada por las autoridades rusas a las costas del río Kubán y del Mar Negro); a los jóvenes que eran los únicos que mantenían a la familia se les colocaba un pendiente en la oreja que los eximía de las misiones militares peligrosas, salvo que la decisión de participar en éstas fuera voluntaria.

El fin de los heroicos cosacos, en el siglo XX, fue de algún modo decepcionante. Como Búfalo Bill en Estados Unidos, aunque no se tratara de vaqueros, con frecuencia terminaron convirtiendo sus proezas de antaño (entre ellas, el arte de montar a caballo con los espectaculares ejercicios de destreza) en espectáculo circense para los occidentales. Algunos cosacos, en efecto, habían huido al exterior durante la guerra civil rusa (1918-1921), luego de servir a las tropas contrarrevolucionarias “blancas” y hasta a los anarquistas “negros” de Makhno en Ucrania, mientras otros, los que se quedaron, llegaron a integrar el ejército soviético, con la temible caballería de Budionny. Los cosacos que partieron al exilio se instalaron en Francia, Alemania, Bélgica, Estados Unidos, Canadá, Australia, Argentina, Chile y muchos otros países. Algunos, como los cosacos residentes en Nueva Jersey (Estados Unidos), lograron mantener museos y bibliotecas nacionales cosacos.

Durante la guerra civil en Rusia, la alianza entre los cosacos y los “blancos” ni siquiera había sido demasiado firme, aunque juntos pelearan contra los “rojos”. Los cosacos reclamaban una “República cosaca independiente” (la Unión de Cosacos del Don y del Kubán), bajo la dirección de Piotr Nikolayevich Krasnov, pero los monarquistas “blancos”, como en el pasado zarista, se oponían a cualquier veleidad autonomista de sus “aliados”. La división entre los cosacos era tal que el historiador ruso Kliuchevski habría de acusarlos de carecer de “toda solidez moral y ética”. Ya desde 1918, Krasnov había dicho de sus compañeros cosacos: “somos muy ruidosos, pero es poco lo que hacemos”.

Con el fin de la Primera Guerra Mundial, algunos cosacos, apoyados por el jefe contrarrevolucionario “blanco” Wrangel, se encontraron en Grecia, Yugoslavia y otros países balcánicos, solo para constatar con frecuencia que el trato de sus “aliados”, en especial los británicos, no era realmente de amistad, como lo relatara en sus memorias el cosaco Nicolas Svidin (Le secret de Nicolas Svidine). Algunos, como el propio Svidin, lograron llegar hasta Francia e instalarse allí, para trabajar como choferes de taxi, en centros de juegos de azar de la Costa Azul (en Niza), como obreros o granjeros, en las terribles condiciones de la Legión Extranjera francesa en Marruecos, o en centros nocturnos (Svidin terminaría dirigiendo un coro de cosacos del Kubán), con una vida de peripecias. Svidin, quien conocía el lugar en Bulgaria donde había sido enterrado el “tesoro” de los “blancos”, con pertenencias (en particular de joyería) y papeles de cierto valor, y que hizo hasta lo imposible por recuperarlo (incluso utilizando un curioso pasaporte panameño), no dejó de constatar que, si en la Unión Soviética los procedimientos de la policía eran extremadamente duros, en un país como Bélgica las cosas no siempre eran más sencillas. Al igual que otros “rusos blancos”, algunos cosacos, como el mismo Svidin se negarían más adelante a pelear junto con la Alemania nazi contra la Unión Soviética, por más desacuerdos que tuvieran con los bolcheviques. Algunos cosacos regresaron después de la última conflagración mundial a la Unión Soviética, aunque llegaron a ser deportados a Siberia para trabajos forzados (en el caso de que hubieran colaborado con los “blancos” durante la guerra civil), y murieron en la miseria y el olvido.

Todavía durante la Segunda Guerra Mundial, y luego de haber rechazado a veces las colectivizaciones forzadas de Stalin (años ’30 del siglo XX), hubo cosacos que terminaron colaborando con los alemanes, con la vana esperanza de obtener cierta autodeterminación, mientras otros se alistaron en el Ejército Rojo y hostigaron desde la retaguardia al ocupante nazi. En realidad, no era mayor el interés de Berlín por la suerte de los cosacos, aunque se necesitaba una política para “dividir y reinar”. Algunas comunidades cosacas no fueron las únicas en colaborar con los alemanes. También lo hicieron, por ejemplo, grupos montañeses de chechenos, lo que les costaría posteriormente la deportación.

En el caso de algunos grupos cosacos, su papel durante la última conflagración mundial no había sido muy brillante. Ciertamente, muchos (cerca de 100 mil) servían en el Ejército Rojo, y a ellos se sumaron voluntarios y reclutas, entre otros bajo el mando del general Dovator: atacaron a las divisiones Pánzer alemanas, penetraron por detrás de las líneas enemigas, sabotearon trenes de aprovisionamiento y atacaron cuarteles de campaña de las SS. Varios regimientos cosacos fueron ascendidos, como el Cuerpo de Caballería del Kubán. Pero cuando los alemanes entraron en la Unión Soviética, algunas comunidades (stanitsis) cosacas los recibieron como liberadores, como ocurriera incluso en Novocherkassk, la “capital” cosaca del Don, donde Serguei Pavlov se autonombró atamán local (jefe de la comunidad) y reclutó cosacos para pelear junto con los germanos contra el Ejército Rojo. Entre los partidarios de los alemanes solían haber antiguos cosacos “blancos” durante la guerra civil (como el general Krasnov), y existió un caso por demás curioso: el del coronel de las SS Helmut von Pannwitz, procedente del Báltico, con algunos conocimientos del idioma ruso, que fue asignado por el alto mando alemán para dirigir divisiones cosacas al servicio del invasor, y logró convertirse en atamán general con el atavío del Kubán.

Con todo, Berlín nunca dejó de considerar a los cosacos Untermenschen, “seres inferiores”, aunque “un poco menos” que los rusos. Luego de la derrota alemana en Stalingrado, las divisiones cosacas de von Pannwitz fueron a parar de la manera más extraña, ya en plena retirada, en Yugoslavia (particularmente en Croacia) para luchar contra los partisanos de Tito, mientras que un regimiento de cosacos del Don, bajo el mando del general Domanov, acabó luchando con los alemanes en el norte de Italia, con cerca de 10 mil hombres. Con todo, von Pannwitz acabó huyendo desde Austria para unirse a los partisanos chetniks (monárquicos y anticomunistas) serbios, y Domanov se refugió igualmente en Leinz (Austria). La grandeza de algunos combatientes cosacos, que seguía atrayendo a los occidentales, tocaba a su fin: los británicos tomaron cerca de 30 mil prisioneros cosacos de guerra en Austria, y fueron entregados a los soviéticos, de acuerdo con lo establecido en Yalta. Considerados como desertores y traidores, muchos fueron pasados por las armas (Krasnov, Domanov y von Pannwitz) y otros desterrados a tierras lejanas en Siberia. Los cosacos prisioneros no pensaban que serían entregados por los británicos.

Con el desplome de la Unión Soviética, el ahora ex presidente Boris Yeltsin intentó de algún modo rehabilitar las tradiciones cosacas, aunque ya convertidas en motivo de atracción turística (como las “guardias montadas” para vigilar las calles de San Petersburgo). Pero también hubo cosacos que, oponiéndose a Yeltsin, defendieron el Parlamento Ruso del asalto armado de Yeltsin. Mientras que en ese momento el líder comunista Guennadi Ziuganov llamaba a la calma y a no ejercer la violencia, unos cuantos cosacos se confundieron con fuerzas de extrema derecha (monarquistas y “nacional-bolcheviques”) para defender a sangre y fuego el Parlamento.

En 1990 se formó la Unión de Cosacos Rusos, integrada en gran medida por cosacos “soviéticos”, mientras que en 1991 vio la luz la Unión de Huestes Cosacas en Rusia y el Extranjero, con los cosacos perseguidos durante la época comunista, con frecuencia descendientes de excombatientes “blancos” durante el periodo de la guerra civil. Cuando se pensaba que las proezas cosacas habían quedado en el pasado, resurgieron con el desplome de la Unión Soviética. Algunas comunidades cosacas, aunque se opusieran a la descolectivización de la agricultura, comenzaron a reclamar un mayor dominio sobre sus recursos naturales y sus riquezas. El renacimiento cosaco, que había comenzado en la primavera de 1990 con una reunión en Rostov (en noviembre de 1990 se reunió la Primera Conferencia del Ejército del Don, que eligió al filósofo Mijaíl Mijáilovich Shólojov –hijo del célebre escritor- como su atamán), reclamó una mayor autonomía cultural, para que los cosacos pudieran tener sus propias escuelas, la “Facultad cosaca” en la Universidad de Kubán, películas cosacas e incluso una enciclopedia local. Desde 1991, asambleas populares cosacas reclamaron establecer bancos y bolsas propios para financiar sus actividades, aunque el reclamo no tuvo muchas repercusiones. Algunas reivindicaciones probablemente hayan ido demasiado lejos: algunos cosacos llegaron a reclamar el gobierno de una ciudad como Rostov, aunque no existiera allí una mayoría cosaca, y lo mismo habría de valer para ciudades más pequeñas, como Krasnodar y Stavropol.

Los cosacos buscaron enrolarse pronto en la defensa de las fronteras territoriales étnicas rusas. En 1992, algunos se alistaron para defender a los rusos en Moldavia, un territorio relativamente pequeño de la antigua Unión Soviética que anida entre Ucrania y Rumania. En 1993, los cosacos entraron nuevamente en acción, esta vez en el Caúcaso, para defender a la población de osetios contra los ingushes: en el siglo XIX, los cosacos del Terek ya habían sido aliados de los osetios. Algunos cosacos más acudieron a Bosnia en ayuda de los serbios, a Abjazia y el Karabaj en el Caúcaso, y a Tayikistán, cuando en agosto de 1998 las fuerzas de talibanes afganos se acercaron peligrosamente a la frontera ex soviética. De igual forma, los cosacos se opusieron a una posible devolución de las islas Buriles a Japón, ya que algunos de ellos habían participado en el pasado en el descubrimiento de la región. Aún así, los cosacos no consiguieron la plena confianza de Yeltsin y, ya en el conflicto con Chechenia, las patrullas cosacas se dedicaron a una inveterada actividad: el pillaje. Yeltsin, aún con demagogia electoral, dudó en hacerse de una guardia pretoriana de cosacos. Quedaba el recuerdo de los últimos tiempos del régimen zarista, entre 1905 y 1917, cuando los cosacos, convertidos en policía montada de las ciudades, fueron empleados en varias ocasiones para reprimir manifestaciones populares de descontento (por ejemplo en San Petersburgo), en particular de obreros y campesinos. Boris Pasternak hubo de relatar las cargas de cosacos contra multitudes descontentas en el libro autobiográfico El salvoconducto, y también en uno de los primeros capítulos de El Doctor Zhivago. Antes, los cosacos también participaban en ocasiones en los pogroms contra los judíos.

 

Por lo demás, pronto se confirmó que algunos cosacos poderosos se encontraban involucrados en los asuntos de mafias. Tuvo que llegar Vladimir Putin al poder en Rusia para que el problema del estatuto cosaco volviera a plantearse, luego de que, en 1920, Lenin anulara la condición especial de que gozaban estas comunidades, sobre todo en la medida en que habían prestado ayuda a los contrarrevolucionarios “blancos”. Aunque el estatuto especial les fue devuelto en 1990, los cosacos esperaron que se les volviera a llamar a defender a Rusia, y desde Putin (en particular, desde el año 2005) se les consagró como “guardianes de frontera” (una modalidad del servicio militar profesional), sobre todo en las cercanías del Caúcaso y ante la infiltración del terrorismo checheno en las fronteras meridionales de Rusia.

En toda su historia, los cosacos siempre tuvieron que enfrentarse al problema de las lealtades divididas, y, en ocasiones, incluso al doble juego con el poder ruso, como el que llevara a cabo el caudillo Iván Stepanovich Mazzepa (que inspirara una obra de Byron), que en el siglo XVIII sirvió a los invasores suecos de Carlos XII contra Pedro el Grande. Aunque partidarios de los zares, los cosacos, amantes de la libertad, siempre fueron tratados por los dueños de Rusia con cierto recelo, aunque a la larga se convirtieran en una especie de guardia pretoriana. Prueba de este recelo está en que el atamán de los cosacos solía ser un ruso, y no un cosaco.

Los cosacos cumplieron con una labor de primer orden en la conquista de la inmensa Siberia, aproximadamente al mismo tiempo que los conquistadores españoles se adelantaban por el continente americano. Sin embargo, y pese a que avanzaban con los íconos y emblemas religiosos por delante, los cosacos no emprendieron el exterminio sistemático de las poblaciones que encontraban a su paso, ni consiguieron realmente sojuzgarlas, pese a esporádicas escaramuzas e innegables exacciones. A diferencia de lo que ocurriera en América, la conquista de Liberia no se hizo con la espada por delante.

Cuando los cosacos del Don comenzaron a adentrarse en el oriente ruso, Cristóbal Colón aún no había descubierto América, y su ruta marítima habría de ser más corta que la que los cosacos emprendieran por la enorme masa terrestre siberiana. Estimulado por la familia de comerciantes y aventureros Stroganov, el cosaco Yermak Timofeyevich, apoyado por siervos exiliados y delincuentes en fuga, fue el primero en explorar Siberia Occidental (hasta las vertientes orientales de los Urales, palabra que en tártaro significa “cinturón”), desde 1581, y en enfrentarse –lo que a la larga le costaría la vida- con las bandas de tártaros islamizados asentados en la región. Muerto Yermak, los cosacos prosiguieron, pese a las inclemencias de un medio con frecuencia inhóspito, con su expansión por los cinco mil kilómetros que conforman la mayor masa terrestre de la tierra (llegaron al Pacífico por el mar de Ojotsk, al norte de Japón, en 1639). El ritmo de expansión de los cosacos en Siberia, desde que Yermak la iniciara en 1581, llegaba hasta casi siete mil quinientos kilómetros cuadrados al año. Interesados en el comercio de pieles, los cosacos fueron adentrándose por el Lena (el cosaco Basilio Bugor fue considerado su descubridor), y Piotr Beketov comenzó con la fundación de Yakutsk. Otros cosacos llegaron hasta el Kolyma e incluso a Novaia Zemlia, en el extremo norte de Liberia. Llegados por el sur hasta el río Amur, los cosacos se enfrentaron ocasionalmente con los chinos. En 1648, Semyon Ivanovich Dezhnyov consiguió rodear la península de Chukotka y atravesar el estrecho entre Siberia y Alaska: logró demostrar así que el continente asiático no estaba unido por tierra a América ni a la gran masa ártica, pero su informe fue guardado durante cien años en los archivos de Yakutsk, hasta que Pedro el Grande enviara al danés Vitus Bering para cartografiar la región. En todo caso, si hubo exacciones de los cosacos en Siberia, fue en la medida en que no recibían ninguna paga y tenían que recurrir al pillaje, como ya era habitual. Siempre en Siberia, los cosacos llegaron hasta las orillas del río Amur, como habrían de hacerlo más tarde hasta el Ussuri, desecaron enormes marismas, y a costa de un duro trabajo y grandes sacrificios crearon nuevos campos de cultivo y de cría de ganado. Las orillas del Amur podían ser el granero de Siberia. El cometido principal de aquellas colonias de cosacos era el de defender los territorios recientemente conquistados frente a las ambiciones chinas, aunque las comunidades cosacas también habrían de recibir ayuda de jornaleros chinos. Con los cosacos vivían condenados a destierro a Siberia. Finalmente, la paz entre rusos y chinos en el Amur llegó con los Tratados de Nerchinsk (1689).

La Conquista y el conocimiento de Siberia no fue el único servicio que los cosacos prestaron a los zares de Rusia. También se enfrentaron a los turcos en los alrededores del mar de Azov, para beneficio de Pedro el Grande, se adentraron por Asia Central hasta toparse con los británicos (los rusos albergaban la idea de llegar hasta los mares cálidos, una idea que por cierto repetiría de la manera más absurda el demagogo ruso Vladimir Jirinovski, a finales del siglo XX), pero sobre todo sirvieron para luchar, desde las orillas del río Terek, contra la resistencia de los pueblos montañeses del Caúcaso, como los chechenos, ya en el siglo XIX. Fue en ese contexto que Lermóntov escribió, además de Un héroe de nuestro tiempo, los versos de la Canción de cuna cosaca. En la novela de Lermóntov, el “antihéroe” Pechorín, noble ruso, conoce finalmente una guarnición de cosacos del Terek, luego de sus aventuras por el Caúcaso. Por su parte, León Tolstoi también habría de inmortalizar a los cosacos del Terek en su novela homónima, Los cosacos, donde el héroe (¿o “antihéroe”?) noble ruso Olenín, cuyo desgano contrasta con el vigor de sus huéspedes (que luchan contra los abreks chechenos), se enamora de la muchacha cosaca Marianka.

El historiador John Ure explica esta fascinación que podían ejercer las cosacas: “las mujeres en una stanitsa cosaca eran muy diferentes de sus congéneres del norte de Rusia, explica Ure, y radicalmente opuestas a las mujeres que podían encontrarse en un harén turco, más al sur. Las mujeres cosacas eran famosas por su independencia y espíritu; participaban en los mismos trabajos que los hombres y también compartían la camaradería en el campamento”. Las mujeres debían criar a sus hijos, atender la agricultura y los negocios y cuidar los bienes mientras sus maridos se encontraban en campaña militar, pero, en ocasiones, familias enteras de cosacos seguían a las tropas con todas sus pertenencias, y las mujeres llegaban a luchar junto con los hombres. Las mujeres cosacas gozaban de libertades, trato igualitario y mucho respeto desde el siglo XV, algo que para muchos se antojaba inimaginable. Las bodas cosacas eran una auténtica fiesta, y muy especial por su manera de proceder: el novio, vestido con la cherkessa, a caballo, acompañado por una docena de amigos, iba a buscar a la novia a galope a través de la stanitsa, y disparaba al mismo tiempo tiros de pistola al aire. La novia subía en un equipaje e iba a la iglesia, escoltada por el novio y sus amigos. Luego de la ceremonia religiosa, ya de por sí con la belleza del rito ortodoxo, se volvía a casa y comenzaba la fiesta.

En el siglo XX, durante el periodo soviético, Shólojov escribió la novela más larga que se haya escrito sobre los cosacos, El Don Apacible. En ella retrató las contradicciones del cosaco del Don, Grigori Mélejov, que ora luchó con los “rojos”, ora se convirtió en bandido, y que jamás terminó de idealizar, sin llegar a mirar más lejos, el “tercer camino” que glorificaba las comunidades cosacas de antaño y, además, lo aislaba del pueblo. El personaje de Shólojov habría de ser un héroe popular, pero trágico.

Quizás una de las proezas más grandes de los cosacos haya sido el servicio prestado al ejército ruso durante la invasión napoleónica, a principios del siglo XIX. Como los franceses, el teórico prusiano de la guerra, von Clausewitz, habría de asombrarse por el modo en que los cosacos se lanzaban con la mayor ferocidad sobre la retaguardia de las tropas de París que se retiraban en desorden y en pleno invierno de Rusia. La campaña rusa llegó hasta la capital francesa, junto con los cosacos, y uno de ellos, el conde Matvei Ivanovich Platov, habría de hacerse famoso entre los ingleses y desfilaría con sus huestes en Hyde Park. En Londres, como antes en París, los legendarios cosacos se habían convertido en una de las grandes atracciones del público que asistía a los desfiles de la victoria contra Napoleón. Cuenta la anécdota que Napoleón dijo en alguna ocasión, aunque pensara de ellos que eran poco menos que salvajes: “denme 20 mil cosacos, y conquistaré a toda Europa y hasta el mundo entero”. La respuesta de los cosacos del Don, por boca de sus atamanes (jefes), habría sido ésta: “mande 20 mil francesas, y dentro de 20 años tendrá 20 mil cosacos. Pero todos ellos van a servirle a Rusia”.

Si los cosacos no sirvieron siempre fielmente a los zares (del mismo modo en que no lo había hecho Mazzepa), es en la medida en que llegaron a encabezar varias revueltas campesinas que habrían de sembrar el miedo en la Rusia de la servidumbre. Entre estas revueltas destacan las de Yemelian Pugachev y de Stenka Razin, sobre las que habremos de detenernos aquí. Seguramente la revuelta del segundo haya dejado una mayor estela que la del primero, al grado de inspirar la legendaria canción de Stenka Razin.

La revuelta de Yemelian Pugachev contra las tropas rusas de Catalina la Grande de Rusia (Catalina II) se produjo en el siglo XVIII. El cosaco del Don, nacido en 1742, había peleado contra Federico el Grande de Prusia y contra los turcos, hasta convertirse con el paso del tiempo en un bandido siempre fugitivo. Hacia 1773, Pugachev aprovechó el descontento de los cosacos del Don, pero sobre todo del Yaik (en los Urales), de muchos siervos rusos de la gleba fugitivos y de los “viejos creyentes” religiosos ortodoxos para declararse –lo que le valdría ser llamado “impostor”- zar y “Emperador Autócrata, el Gran Señor Pedro Fedorovich de Todas las Rusias”, y para lanzarse en una sublevación que habría de expandirse por el Volga y las riberas del Yaik, con un número de rebeldes que llegaba hasta los 25 mil hombres. Catalina la Grande decidió perseguir de modo implacable a Pugachev y salvó así la fortaleza de Oremburgo. Derrotado por primera vez, Pugachev consiguió rearmarse y marchar hacia Perm y Kazán, donde los cosacos se libraron al pillaje y el incendio de la mayor parte de la ciudad. En 1774, Pugachev anunció que, desde Kazán, marcharía hacia Moscú. Pero ya tenía un infatigable persecutor: el coronel ruso Mijelson, que le siguió los pasos hasta derrotarlo en las cercanías de los Urales. Entretanto, Pugachev había prometido a los siervos nuevos derechos y la abolición de los impuestos, y había sembrado el terror entre los terratenientes, como en Saransk, Penza y Saratov. Acorralado por Mijelson, Pugachev finalmente tuvo que darse a la fuga: cuando se puso precio a su cabeza, fue entregado a los rusos por el antiguo cosaco Iván Tvorogov. Enjaulado como un animal, Pugachev, que en una de sus correrías se había negado a reconocer a su propia familia (esposa e hijos) por seguir en el papel de “impostor”, fue llevado a Moscú y ejecutado el 10 de enero de 1774, luego de ser mutilado, estigmatizado y flagelado (aunque Catalina la Grande le otorgara la “clemencia” de cortarle primero la cabeza), y los hijos inocentes del rebelde fueron enviados a una fortaleza remota donde permanecieron encarcelados durante más de 50 años. En su ira, Catalina la Grande rebautizó el Yaik (que se convirtió en Ural), y muchos cosacos zaporogos y del Volga fueron obligados a reasentarse en el Caúcaso, a lo largo del río Terek.

La revuelta de Pugachov habría de servir de marco para la novela de Alejandro Pushkin, La hija del capitán, una historia romántica donde el héroe, un noble ruso, acabaría entablando una extraña amistad con Pugachev, pese a la crueldad de éste. Pushkin había estudiado con detalle la revuelta de Pugachev, para escribir el trabajo científico Historia de la revuelta de Pugachev. Curiosamente, el célebre autor ruso habría de retratar a un Pugachev despiadado, pero también justo, talentoso y valiente, sagaz y humano. La hija del capitán transcurre así, en buena medida, en la fortaleza de Belogorsk, no lejos de Oremburgo y del cuartel de Pugachev en Berda, y no deja por cierto de poner de relieve la traición de ciertos rusos y la constante deserción de los cosacos a favor de Pugachev.

Más famosa que la revuelta de Pugachev habría de resultar la de Stenka Razin, uno de los grandes héroes populares en la Rusia en la Rusia del siglo XVII, y que tendría por escenario el Volga. Como ha escrito el historiador John Ure, “la leyenda cobra fuerza con la simple mención del Volga, ya que este río es en sí mismo una parte integral de la historia y la conciencia rusas”. Se ha dicho que quien controla el Volga desde Yaroslavl (cerca de Moscú) hasta Astraján (en el mar Caspio) controla de hecho la Rusia europea: el primero en conseguirlo fue Iván el Terrible. La revuelta de Razin dio lugar a canciones de taberna y relatos apócrifos, pero una de esas canciones habría de perdurar hasta hoy en la memoria.

Stenka Razin tuvo pronto razones para enfrentarse con la autoridad zarista, ya que su hermano Iván, miembro leal de un regimiento de cosacos del Don, se convirtió en desertor y fue capturado y colgado por los rusos. Razin se convirtió en pirata del Volga, para descender río abajo hasta Astraján y, con cerca de 20 mil hombres, dedicarse al pillaje contra los persas en el Mar Caspio. Ya se había atraído la enemistad de Moscú e intentó, infructuosamente, buscar la protección del sha de Persia. Siguió con la piratería en el Caspio hasta que prácticamente fue derrotado por los hombres del sha. Con todo, Razin ya había ganado una enorme popularidad en Astraján. Desde 1670, Razin comenzó a acariciar nuevas ambiciones: descontentos por la sobrecarga de impuestos, los pequeños granjeros buscaban refugio entre los cosacos; lo mismo hacían soldados sin paga y “viejos creyentes” (raskolniks), enemistados con un patriarca reformador que pretendía modificar los rituales tradicionales de la Iglesia ortodoxa rusa. Todos ellos, junto con tártaros, bashkires, kalmicos y otros, terminaron por engrosar las desorganizadas filas de Razin, que decidió lanzarse Volga arriba y asediar Tzaritsin (la futura Volgogrado y Stalingrado) con éxito. Cayeron más ciudades: Kamishin, Saratov y Samara, al igual que Penza y Tambov. En su campaña, Razin había conformado un “ejército” de cerca de 250 mil hombres. La respuesta de Moscú sería implacable en Simbirsk, en el cauce superior del Volga, y que era en muchos sentidos la llave que conducía a Kazán, Nizhni-Novgorod, Vladimir y Moscú. Aunque el asedio de Razin fue prolongado, las tropas zaristas, con los streltsi, mosqueteros regulares y disciplinados, resistieron. El “populacho” que acompañaba a Razin sufrió fuertes bajas, y el caudillo tuvo finalmente que darse a la fuga con una pequeña escolta de jinetes cosacos. La Iglesia y el Estado pusieron precio a su cabeza y comenzó una persecución despiadada. Fueron cosacos leales al zar –y a traición, como solía ocurrir en las rebeliones campesinas de antaño- los que capturaron a Razin y lo llevaron encadenado a Cherkassk. De ahí fue enviado con su hermano Frolka a Moscú, donde fue paseado engrilletado sobre un carro. No hubo juicio. Luego de soportar las peores torturas, Razin fue ejecutado, y entre 1671 y 1672 se abatió sobre el Volga una represión implacable, donde los nobles boyardos que tanto odiaba el caudillo cosaco se cobraron las afrentas recibidas. El zar decidió mejorar la paga de los soldados, luego de percatarse de la poca fiabilidad de los streltsi en las guarniciones del Volga. Para John Ure, Stenka Razin dejaría en todo caso “un legado que se convertiría en parte indisoluble no sólo del folclore sino también del propio carácter ruso”. En adelante, “para bien y para mal, habría un poco de Stenka Razin en cada ruso y mucho en cada cosaco”.

Vassili Shukshin retrató mejor que nadie, ya en el siglo XX, las características de la rebelión de Razin en la novela Je suis vennu vous apporter la liberté. Irascible, Razin difícilmente toleraba el servilismo, y no entendía como los mismos siervos que se le habían unido solían retroceder a la hora de enfrentarse con las tropas zaristas, pero sobre todo con una Iglesia temida. Furioso, Razin acabó por atacar los íconos, grandes símbolos de la ortodoxia rusa, y por granjearse de este modo la animosidad o el temor de muchos de quienes lo seguían. Amante de la libertad y al mismo tiempo cruel y justiciero, Razin no siempre era capaz de comprender las contradicciones del “populacho” que formaba su ejército, como acabó por no comprender las propias contradicciones de los cosacos que lo entregaron, cansados como estaban de la lucha contra el zarismo.

Los cosacos siempre han resultado fascinantes en la historia rusa, como estamento militar y como protagonistas de grandes sublevaciones campesinas en un pasado ya lejano. Fue sin duda entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial que su aureola se vino abajo, aunque hayan resurgido con algunas de sus reivindicaciones con la caída de la Unión Soviética. Un auténtico renacer cosaco se antoja difícil, aunque este estamento siga ofreciendo, hasta hoy, sus servicios de guardafronteras a Moscú. Y es que la misma Rusia, durante el siglo XX, dejó en un “gran salto” de ser un mundo predominantemente rural, para convertirse en uno urbano donde los cosacos apenas pueden ser una pieza de museo y un motivo de atracción turística.

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